LA SALITA VERDE DE MI ABUELA AURORA
THE GREEN ROOM OF MY GRANDMOTHER AURORA

La presencia de otras personas y el tiempo, borra la estela de energía de los muertos para ocupar su lugar.

Mi abuela era un ser excepcional; para su época, era una punk, pues durante la postguerra española el estudiar en Lausana Suiza y vivir en París potenció su rebeldía. Cuando llegó a Barcelona la metieron en el calabozo por escándalo público bajo los insultos de “putita francesa”; llevaba biquini en la playa, fumaba en pipa, llevaba boina y trajes de chaqueta, hablaba francés y su cantante favorita era Edith Piaf.
Qué diVícil es resumir la persona y su trayecto de vida en un párrafo , solo decir que tuvo una interesante, azarosa, pero Vinalmente la realidad pudo con sus ansias de libertad.
Mi abuela que era punk se convirtió en ama de casa y madre de tres hijos y comenzó a coleccionar cosas, a arreglar su casa y a contar historias de su pasado con dolor disfrazado de humor.
La salita verde era una especie de santuario, un cuarto donde no dejaba entrar a nadie; sólo para enseñar con orgullo la decoración. Tenía un montón de ropa, joyas y objetos (como vajillas etc.) que nunca usaba; las guardaba para un día especial. También guardaba cartas, documentos, revistas que no dejaba que tocase nadie bajo amenaza de maldición.
Cuando mi abuela murió y a los pocos años mi abuelastro, regalaron y tiraron casi todo y desmontaron su salita verde.
Ahora es un dormitorio.

Los objetos que dejó mi abuela tras su muerte, están impregnados en sus proyecciones, sus obsesiones, sus apegos y su memoria. La relación de sus recuerdos con los objetos realmente sólo los entiende y siente la persona que los poseía y se los lleva a la tumba. Y una vez que ya no están en su sitio, queda su energía pero pierde su signiVicado, que se va con la difunta.
Objetos que en vida son un tesoro para su dueño, acaban en la basura y el sentido de estos desaparece.

Y así sucede con todo, nada es eterno; los sentimientos, las situaciones, las relaciones, los ediVicios, la vida y el Arte se pierden en algún punto del futuro para dar lugar a algo nuevo, insospechado, pero que lleva la esencia de todo lo anterior y en cierta manera, eso y los instantes en la memoria de tu ser más querido, es lo que nos hace inmortales. Vivimos tanto como la última persona que nos recuerda.

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